Líneas rápidas: dolor, perdón, jolgorio, vida

Villalobo: ansias de integración, un poquito de sal,

el cielo arriba negro, azul tautológico, sólo una bulla.

El lápiz, la tinta y el papel para la improvisación tierna

entre mesas y candados; cruel también, todo se arremolina.

Aparece la cita, el jazz curioso, ese hurgar en lo desconocido

de la luz. Vuelve el contrito, la mano, el ojo, fintas,

estilo que se remeda y busca su cuidado.

Lam, Matisse, Picasso, Villalobo, la calle –

Un ángel en una probeta, las ciudades lejanas,

y el campo, la rama que vuelve a ser la rama,

que se escapa, se esconde. Volveremos a ver esas figuras.

Nos hemos detenido en la nostalgia de la perfección.

Algo nos guarda, ténue – rápido y loco;

a los insensatos todos los encierran, buscan de lado

hacerlos positivo; en medio el quebranto cruel.

Ya se acabaron los motivos. Vuelve la luz con sus caireles.

Usted cierra la mano y ve que aparece un ademán,

y se da todo así: lúdico percance de la ola,

la línea que no conoce el fiasco, que vuelve,

que enciende y rememora, ausculta,

 

Ángel Escobar

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